[Ubereando] Un amigo es un amigo… ¿o no? (por Renata)

Se subió a mi nave (parafraseando a Arjona jaja) una mujer que venía un poco agitada porque era la hora del taco y venía llena de bolsos. Luego de calmarse un poco nos pusimos a conversar y, como el tráfico estaba bastante “pesado”, me terminó contando la media historia.

Me contó que tenía un amigo al que no veía mucho pero que siempre interactuaban por Facebook. Un día él la llamó y salieron, pero ella sintió que ambos estaban más “cocorocos” que otras veces.

Pues bien, fueron a comer comida peruana. Ellos son medio vecinos, así es que el restorán en cuestión estaba cerca de sus respectivas casas.

Fue entonces cuando comenzaron a hablar de una película que ella no había visto, por lo que pidieron la cuenta y se fueron al departamento de él a verla. Estaban sentados al borde de la cama atentos a cada escena, pero comenzaron a sentir frío y se acostaron debajo del cubrecamas.

A la media hora ya estaban debajo de las sábanas y medio abrazados. Cuando en la pantalla apareció la palabra “fin” me contó que estudió la situación y se murió de vergüenza: ella y su amigo estaban en una cama, abrazados, solos, como nunca habían estado. Lo peor, es que él se dio cuenta de que ella se sintió “extraña”, pero después de hacerle “bulling”, la besó y ella… le respondió.

“Te juro que pasé la mejor noche en años. Será que no tenía nada que perder, o que le tenía confianza, o no sé qué pasó… capaz que como los dos dos nos vamos a ir a estudiar al extranjero estamos en una parada en la que no nos queremos comprometer con nadie, porque no queremos amarrarnos en Chile”.

-Ah, pero ¿es que entonces se van juntos a estudiar afuera? -Le pregunté pensando que sería excelente para ellos estar lejos, solos y juntos.
-Estai loca, nos vamos a distintos continentes. Estamos sonados -Me respondó con cara de resignación.
-Pero bajo otras circunstancias le hubieses hecho empeño -afirmé con mi mejor cara “1313”.
-Absolutamente -me respondió muy segura.

Me contó que esa noche conversaron de esta extraña situación. Ella ya temía que no se verían nunca más, pero fue él quien planteó el tema de que ojalá la amistad no se perdiera: “yo le contesté que no podría perderme la oportunidad de seguir siendo amiga de una gran persona como él”.

Siguió contándome que era un tipo muy regio y que compartían los mismos gustos. Me confesó, con cara picarona, que “si hubiese sabido que besaba tan rico, que era tan apasionado e intenso yo cacho que debiera haber atinado antes. Moría por quedarme a dormir con él, pero al día siguiente tenía que ir a trabajar”, me comentó con resignación.

En fin, como los dos quedaron en no pasarse rollos (léase enamorarse o tener una relación) iban a seguir viéndose y compartiendo lindos momentos hasta que se embarcaran en sus respectivos aviones.

También me confesó que no quería hacerlo sufrir y que si ella se agarraba le daba lo mismo, ya sufrir una vez más no le importaba si era alguien que valía la pena, pero ella no quería hacerle daño a su amigo, así es que iba a ser lo más prudente posible. Incluso, si ella sentía que la estaba embarrando o cualquier cosa, entonces se iba a alejar, pero era lo que menos quería porque a ella le encantaba estar con él.

-Nos vamos a juntar ahora y no sé si saludarlo de beso en la mejilla o en la boca -me contó y luego lanzó una carcajada.
-Yo, lo que haría, sería esperar a que él me salude -le aconsejé poniéndome en su lugar.
-Bueno, gracias por escucharme, me sirvió de desahogo -me dijo bajándose del auto.

Me quedé pensando en que la vida es curiosa, quizás injusta. Pero también pensé que el elegido para ambos lo revelará la vida. ¿Y quién sabe si son el uno para el otro y tengan que pasar un par de años para que lo sepan? ¿O quizás intentaran algo y al final no resulta? Es un misterio. Todo eso venía pensando hasta que sonó el aviso de otro viaje.

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