[Blog] Ubereando: George Michael, el de la música sexy (por Renata)

Ayer me enteré de la muerte de George Michael y casi me da un ataque. Me acordé de las fiestas de colegio en las que bailábamos “Faith” desenfrenadamente y que en esa época no sabíamos que era gay, aunque después de que lo reveló había muchas que seguían igual enamoradas de su trasero en jeans que aparecía en el video de esa canción.

Hoy partí trababajando temprano, porque la lluvia santiaguina me anticipó que sería un buen día de carreras en Uber y no me equivoqué. Como a las 9.30 de la mañana me llamó una mujer como de mi edad (alrededor de 40) que me estaba esperando en un paradero en estado de “sopa”.

Me contó que pensó que salir con paraguas era una exageración, pero que después se arrepintió, porque “en el barrio alto” estaba lloviendo con ganas. En un momento, miró por la ventana y volvió la vista rápidamente hacia mí:

-Dios mío, estás escuchando George Michael.
-Sí, es mi ídolo.
-No puedo evitar acordarme de una tarde completa que estuve con un mino escuchando su música. Haciendo de todo, obvio.

Yo me quedé un poco helada, porque no es una “confesión” que se le haga a una desconocida tan de buenas a primeras. Pero luego recordé que el auto se ha prestado para tantas conversaciones tan extrañas y de variados tipos que, como buena conductora compinche, le seguí la corriente.

Me contó que esto se remonta a cuando ella era soltera. Conoció un tipo en un chat (ya, sí, se nos cayó el carnet) y se hicieron muy amigos. Ella iba a su casa y él a la de ella. Fue una amistad linda, tanto que hasta hoy la recuerda y al “susodicho” lo tiene en Facebook entre tanto contacto que su marido siquiera identifica.

Me dijo que un día de verano hacía mucho calor y que él la invitó “a tomar once”. Ambas nos miramos y exclamamos “awwww”, qué tierno. Llegó al departamento de él y la mesa estaba puesta, muy linda para ser un universitario que vivía con un amigo. De fondo sonaba George Michael y ella le dijo que le encantaba. “Lo sé”, contestó él muy coqueto y le hizo el clásico gesto con el que se invita a bailar una pieza al son de “Kissing a Fool”, que es la canción que sonaba en mi auto en ese momento.

“Es por eso que esa canción me revoluciona las hormonas” me dijo la pasajera como queriendo justificarse. Me contó que luego de eso se quedaron bailando un rato hasta que después se besaron y avanzada la tarde terminaron en la cama de él con el ventilador ayudándoles a pasar el calor. El disco doble “Ladies & Gentlemen: The Best of George Michael” sonaba una y otra vez (no se acuerda cuántas veces lo escucharon, quizás unas 8). Claramente era el disco 1 que se llama “For the heart” y que compila sus mejores canciones románticas.

Cuando la llegada del amigo con el que vivía ya era inminente, se instalaron a tomar once y justo llego el “roomate” así es que el día terminó conversando “de la vida” y escuchando a George Michael, pero ahora el disco 2.

Se quedó mirando fijamente la nieve sobre la cordillera y me dijo que no entendía por qué con él no había resultado algo serio, si se querían mucho: “No pasamos de ser amigos con ventaja y luego él se fue a vivir fuera, así es que mantuvimos contacto por mail y ahora por Facebook… ¿sabes qué? Le voy a escribir” y allí mismo le escribió un mensaje en el que le dijo que con la muerte de George Michael se acordó de esa tarde inolvidable.

No sé si él le respondió, porque hasta que se bajó del auto no había recibido ningún mensaje de él.

Me imaginé que sería lindo llegar a mi casa, que suenen los lentos de George Michael, que alguien me invite a bailar y pase la noche conmigo.

¿Algún voluntario para pasar un momento ultra romántico con una atractiva conductora de Uber?

 

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